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Hiperfoco
Lo he contado en la newsletter -a la que te puedes apuntar haciendo clic aquí- , he conseguido evitar el hiperfoco.
Te explico rápido cómo funciona lo del hiperfoco, por si no sabes de qué va (aunque es probable que te pase y aún no le hayas puesto nombre): se trata de un rasgo cognitivo que consiste en una atención selectiva extrema, un estado de concentración máxima.
Me ha pasado con muchas perlas informativas que se convierten en el collar de la Castafiore: sucesos tan críticos que son muchas veces inabarcables, sobre todo en las primeras horas.
Pero trato de comprenderlos, es mi manera de tener el control en un mundo lábil.
El caso es que esta vez he dicho «basta» porque me sienta realmente mal dejarme llevar por la actualidad informativa. Es como tomarme seis cafés expresos. No me hace falta.
Te voy a contar cómo he conseguido salvar mi atención.
There is no terror on the bang, only in the anticipation of it

Solemos tender a buscar informaciones que digan lo mismo que nosotros ya pensamos sobre el tema -el famoso sesgo de confirmación-, y dependiendo de la red social en la que estemos, viviremos ese chorreo de datos y opiniones en una cámara de eco muy confortable. Anticipamos el terror para llenar la atención, porque el vacío informacional nos deja ante una tarea contraintuitiva: pensar.
Cuando todo está lleno, y no podemos pensar, no queda margen para establecer nuestro propio filtro y poner distancia emocional con algo que probablemente está elaborado para tener precisamente ese efecto en ti. Así que apagar el ruido es ciertamente el camino a tomar para conseguir el sosiego.
Cabaña atencional como refugio
Claro que es difícil y duro tomar un camino diferente. Yo he tropezado muchísimas veces en esta misma piedra por pura inercia. Pero el resultado de dejarme llevar es mucho peor, me siento bastante mal después, porque el tiempo se ha esfumado y no he conseguido nada más que llenar mi cabeza de ruido.
Así que esta vez, con todo el asunto de Venezuela, tomé la determinación de:
- aislarme de la última hora. Voluntariamente apagué redes sociales, me alejé de la televisión y busqué el silencio para poder centrarme en dibujar por placer (que también nos cabe en todo esto del visual thinking, ¿eh?). Un lugar seguro que he tenido toda la vida, el del dibujo.
- Al día siguiente, con todo mucho más calmado, comencé a trazar esquemas. No para explicar el asunto Venezuela/USA -que es poliédrico, complejo y sigue en desarrollo-, sino para establecer un marco de acción para situaciones como esta.

Y cómo no, uno de los gráficos más socorridos es el de los círculos concéntricos. Qué hay dentro, qué hay fuera. Y un círculo extra para analizar cómo. A partir del cómo, se puede pensar de qué manera una se opone a la inercia: en mi caso pasa por esperar a que la noticia se enfríe un poco, elegir a quién leer (no solo para tener confirmación de lo que piense, sino para ampliar por donde yo no tengo ni idea), y reducir la cantidad de información a la que me expongo.
He preparado una plantilla muy bonita a partir de mi gráfico urgente y chapucero, pero que no se te olvide que los gráficos urgentes y chapuceros son una parte fundamental del proceso de pensar. Son desordenados porque estamos en esa fase: la de poner orden en nuestro hilo discursivo. Los de la newsletter reciben la plantilla bonita este mes, apúntate para recibirla tú también hasta la siguiente newsletter (probablemente ya en febrero).
Conclusión
Te animo a tomar acción para tener tu mente en condiciones óptimas. Y la herramienta que yo te propongo es el dibujo, tanto el que da placer visual como el que permite analizar la realidad y proyectar desde el desorden hacia la claridad.