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Postales desde la Torre

Acabo de mandar la primera Postal desde la Torre. 

He de confesar que el formato newsletter, tan formal y tan largo, se me hace bola. De todos los boletines que me llegan solo leo siempre dos. Y uno de ellos un poco en diagonal porque es largo. 

Don’t get me wrong, me interesa mucho lo que cuentan, pero a menudo no tengo el ancho de banda necesario en mi cabeza para procesar lo que me quieren decir. 

Y se acumulan en el correo. Y al final… me acabo dando de baja de muchos para aliviar la bandeja de entrada. 

Asumo que si es así para mí, también lo es para los demás en mayor o menor medida. Y aunque sé que muchos abrís la newsletter (¡muchos!), y solo un par de personas han decidido anular su suscripción, quería variar el formato.

Más frecuente, menos elaborado. Y conservando lo visual. 

Desde la parte de la escritura también necesito el cambio. Muchas veces mi pensamiento elaborado tarda en construirse, pero sí tengo muchos snippets, mucho fogonazo de inspiración, o encuentros felices que me gustaría compartir. Y aprovechar ese impulso puede ser genial. Podría montármelo como Austin Kleon, que manda una newsletter semanal con diez cosas que merece la pena compartir. Pero la idea romántica de mandar postales me atrae más que estar pendiente de hacer listas, la verdad. 

Así que esto es. Si estabas apuntado a la newsletter habrás recibido la postal. Si no estás apuntado y te apetece, tienes arriba el formulario. 

Seguiré mandando newsletters, pero cuando tenga algo elaborado que decir. Así me aseguro de que lo que cuento es relevante. 

Gracias por leerme.  

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