Pensar dibujando: la empresa y el Visual Thinking

Aunque llevamos usando el Visual Thinking desde los albores de la Humanidad -mucho antes de los registros escritos están las pinturas rupestres y el «arte parietal», que no sabemos si tenía carácter sacro o servía para planificar, indicar o dejar constancia-, es desde los años ’60 del siglo XX que hay una utilización en la empresa.
Es este un matrimonio bien avenido, de prolongada trayectoria, y probados efectos positivos. Desde Tony Buzan, que escribió el primer libro acerca del tema, ha llovido -y mucho. Y las técnicas y dinámicas se han desarrollado hacia una mayor eficacia, y la incorporación de la gamificación/ludificación, que tanto aporta en todos los procesos de aprendizaje.

«Pensar dibujando: la empresa» pretende ser una síntesis de lo que aporta el Visual Thinking en tres ámbitos fundamentales: los trabajadores, los equipos y el cliente. O sea, el ámbito humano. Y pensar dibujando no deja de ser un acto tan natural en nosotros, que parece imposible que no esté implantado en todas y cada una de las actividades humanas. Es aterrador comprobar la cantidad de adultos que dejan de dibujar sobre los once o doce años -no me sale bien, no sirvo para esto, sólo dibujo como un crío pequeño.
Si dejaran de escribir a esa misma edad, a los treinta años serían analfabetos funcionales. Y eso sería «escandaloso». Pero que las personas no se atrevan a pensar dibujando por miedo a que les salga mal… Eso de momento es tolerado o comprendido.

Intuyo que ese es uno de los caballos de batalla, pero el Visual Thinking cumple la máxima de que el medio es el fin. ¿Te animas a dibujar?

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